Estrangulados
por el calendario y sin tiempo para adivinar el destino de la noche
siguiente, los equipos de la NBA se han acostumbrado esta temporada a
sobrevivir hasta que llegaran los play offs. Si la condición natural
de una fase regular era buscar el mejor asiento para las series
finales, en el ejercicio del ‘lockout’ todo ha sido más etéreo.
Malos partidos, muchas lesiones…poco margen para las sorpresas. Por
eso, cuando San Antonio y Boston alcanzaron las finales de
conferencia, la NBA entendió que era debido a que el recorte había
permitido que las castigadas piernas de Spurs y Celtics llegaran
frescas al final. Pero no tanto como para llegar a la final. Miami y
Oklahoma han echado mano de toda su munición y sus estrellas han
aguantado mejor los golpes en un momento de la temporada en la que
todos andaban magullados. Ha sido el triunfo del físico, algo que no
esconde, sin embargo, una eliminatoria de gran calibre.

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