Comenzamos nueva sección, esta vez realizando un homenaje a esos jugadores que sobreviven en la liga de baloncesto más dura del planeta por su intensidad y entrega. En un deporte tan individualista donde las estrellas siempre destacan frente al resto, no podemos olvidarnos de esos tipos que consiguen mantenerse con unas condiciones menores pero con mucha más sangre en sus venas. Mirando al pasado podemos encontrarnos con ejemplos excelentes en las caras de Dennis Rodman o Bruce Bowen. Y en la actualidad hay muchos ejemplos como como Tyler Hansbrouck (Indiana Pacers) o el afamado Ron Artest -AKA Metta World Peace-. Hoy comenzaremos con un tipo poco conocido, pero que me ha llamado algo la atención este año. Su nombre es Dante Cunningham y forma parte del roster interior de unos Memphis Grizzlies donde la principal atalaya es el español Pau Gasol ante la lesión de su jugador estrella Zack Randolph. Debido a las circunstancias el bueno de Dante ha tenido que jugar más de la cuenta, incluso tuvo que entrar de inicio en varios partidos en el quinteto titular antes de la llegada del indolente Marreese Speignts. Falto de centímetros, Cunninghan ha aguantado el tipo en la medida de lo posible con su salto e intensidad y parece ser un jugador de confianza para Lionel Hollins. En la universidad jugo de alero, pero parece que en la NBA no le da para ello.Solamente por su nombre -Dante es el personaje principal de la saga Devil May Cry, uno de los últimos videojuegos que me han enganchado y Cunningham recuerda al triste caso del talentoso pero falto de suerte jugador inglés que pasó por el Real Madrid- ya merece mi respeto. Sirva este texto para homenajear el trabajo de esos jugadores que se parten la cara bajo tableros y destilan sudor y sangre en los parquets. I love this game!!!!
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